El Departament de Justícia quiere aprobar una modificación del Código Civil para permitir que ayuntamientos como el de Barcelona puedan poner un techo al precio del alquiler.

En temas de vivienda, los partidos políticos no consiguen ponerse de acuerdo y en la primera mitad de 2019 ya llevamos cuatro propuestas para la Ley del Alquiler. Una incertidumbre que no resuelve el problema y que frena el mercado.

La falta de interés de los políticos para buscar un acuerdo en temas de vivienda no hace más que añadir inestabilidad al sector. El sector inmobiliario es el que más inversión extranjera atrae y puede verse reducido por las limitaciones y la inestabilidad legislativa. Lo que podría ser una inversión segura, en un momento en el que el rendimiento de los ahorros en productos bancarios es casi nulo, genera incertidumbre porque una limitación de los precios del alquiler rebajaría los beneficios de la inversión.

¿Qué sucede con los alquileres en Europa?

En Paris, uno de los condicionantes del precio de la vivienda es la limitación de seis alturas en la construcción, una uniformidad en la ciudad y un respeto a la altura máxima de la Torre Eiffel que afecta en ella escasez de la vivienda. A finales del año pasado, el gobierno parisino decidió recuperar el control de los alquileres, poniendo un precio tope por metro cuadrado en cada barrio.

En Viena donde medio millón de personas viven en apartamentos municipales (con un precio que no alcanza los 6 euros por metro cuadrado) han decidido luchar contra la gentrificacón con la construcción de otros 4000 pisos municipales que se alquilan de forma permanente. 

En Lisboa, la subida del precio del alquiler se ha visto potenciada por el gran crecimiento del turismo. Barrios como Alfama, uno de los más humildes, se ha puesto de moda y muchos de los inquilinos fueron desahuciados, principalmente se trataba de jubilados que con una pequeña pensión no podían hacer frente al nuevo precio del alquiler. La ley que se aprobó el pasado año establecía que las personas de más de 65 años que residieran en esa vivienda durante más de 15 años no podrían ser desalojados. A través de una degradación para el propietario el gobierno portugués intenta que los contratos sean de larga duración.

Roma. En Italia desde hace más de 20 años cada ayuntamiento puede establecer los precios máximos y mínimos del alquiler teniendo en cuenta su localización, servicios, características, … Allí también cuentan con incentivos fiscales dependiendo del tipo de contrato de arrendamiento que se elija.

El tema de la vivienda necesita un pacto de estado, no que cada partido estire para un lado y en cada legislatura se produzcan cambios (algunas veces por motivos electoralistas). Necesitamos que el Gobierno y todas las fuerzas políticas se unan para dar solución a un problema que afecta a miles de ciudadanos. El elevado precio de los alquileres no les permite a los más jóvenes ahorrar para poder comprar su primera vivienda. El miedo por no saber qué pasará con los alquileres hace que los inversores sean mucho más prudentes. El mercado de alquiler se contiene porque, por un lado, los inversores no saben la rentabilidad que podrán obtener y, por otro lado, quienes buscan piso no quieren firmar un contrato que podrá ser más reducido si se aprueba una ley que limite los precios.