Puede que a la vuelta de vacaciones te estés planteando en tener tu segunda vivienda para el próximo verano.

La inversión inmobiliaria goza de muy buena salud frente a la rentabilidad que ofrecen los bancos por nuestros ahorros.

Puedes plantearte la compra de una segunda vivienda como una inversión, no solo como una posesión que tendremos en el momento de la jubilación sino que, tal y como están las hipotecas, podríamos alquilar la vivienda desde el primer mes y que la renta del alquiler nos pague la cuota hipotecaria.

En Immobiliaria Barcelona podemos ayudarte a encontrar una vivienda orientada a la rentabilidad para el alquiler. Además, ofrecemos nuestros servicios de alquiler integral para que no tengas que ocuparte de nada al poner una vivienda en arrendamiento en Barcelona.

Como en cualquier compra de vivienda debes ser consciente del precio máximo al que puedes aspirar sin que te suponga ningún problema. Debes tener en cuenta los gastos generados en la compraventa de una vivienda. En el caso de solicitar hipoteca, las condiciones no suelen ser iguales al tratarse de vivienda habitual. Es necesario informarte en tu banco de cuáles serían las condiciones.

Inversión compartida

Al tratarse de una inversión, puede que para minimizar el riesgo nos planteemos invertir con un amigo o un familiar. Al tratarse de una segunda residencia, algunos socios deciden comprar un inmueble a medias y el uso de la misma en vacaciones se reparten en un mes cada uno. El resto del año alquilan el inmueble a profesionales itinerantes como profesores en espera de destino definitivo, enfermeras o policías. 

Renovar para vender

Ya hemos mencionado en otros artículos los costes que se deben tener en cuenta para renovar una vivienda. Bien es cierto que la manera más rentable para revalorizar la vivienda es a través de una reforma.

Gastos mensuales

Si no piensas ir muy a menudo a la segunda vivienda, ten en cuenta su mantenimiento y los gastos mensuales. Si pasan varios meses sin visitar el inmueble y has decidido no alquilarla puede que tengas que contratar a un administrador o incluso al conserje del edificio para que haga el mínimo mantenimiento. Además deberás pagar los suministros básicos: luz, agua, gas. Y, si no se trata de una vivienda aislada, la cuota de la comunidad de vecinos. 

¿Cómo elegir la segunda residencia?

Puede que sea una compra emocional soñando con un retiro para la jubilación. En este caso puede que la ubicación o unas determinadas características (terraza con orientación sur) sean determinantes. Si simplemente quieres un apartamento en la playa será más fácil encontrar uno que ofrezca alta rentabilidad ahora y se adapte a lo que necesitarás en el futuro. Puede que quieras una vivienda en el centro de la ciudad para dedicar al alquiler de larga duración.

Sea cual sea el caso, si tienes que solicitar una hipoteca haz bien tus números para que la segunda vivienda no te suponga un dolor de cabeza.